¿Has oído hablar alguna vez de la “teoría de jerarquía de necesidades”? Quizás no te suene porque el nombre por el que todos la conocemos es: la pirámide de Maslow. Seguro que ahora has caído en la cuenta. Esta teoría tiene numerosas aplicaciones: en escuelas de negocios, empresas de publicidad y marketing- pero lo que tenemos clarísimo, es su valor en el ámbito del coaching. ¡Vamos a verlo!
El origen de esta fascinante teoría se remonta al artículo «Una teoría de la motivación humana», (revista Psychological Review, 1943) y resultó ser la piedra angular que daría forma a una idea aún vigente. Maslow, descubrió que las necesidades humanas pueden dividirse en cinco bloques fundamentales. Estos, están entrelazados en una jerarquía que refleja su urgencia y relevancia. En otras palabras, satisfacer una necesidad u otra se convierte en una prioridad en función de su posición dentro de la pirámide.
Según el propio Maslow:
Las necesidades se surgen una tras otra. Por lo que, a medida que saciamos las necesidades básicas que se encuentran en la base de la pirámide, los seres humanos desarrollamos anhelos y deseos de seguir satisfaciendo las necesidades que van surgiendo en los escalones más elevados hacia la cúspide.
Veamos cuáles son esos niveles de necesidades:
Necesidades básicas: Necesidades fisiológicas como comer, beber, respirar…etc. Están vinculadas a nuestra supervivencia y bienestar interno. Respirar, comer, beber y resguardarnos del frío son algunos ejemplos
Necesidad de seguridad y protección: Se refieren a sentirnos seguros y protegidos frente a amenazas. Queremos resguardarnos de ataques, robos, adversidades climáticas y enfermedades.
Necesidades sociales: Maslow las llamaba necesidades de afiliación, y se vinculan a nuestro círculo social. Aquí es donde incluímos a amigos, pareja, la familia y el reconocimiento social.
Necesidades de estima o reconocimiento: Estas necesidades pueden ser tanto internas, relacionadas con nuestra autoestima, confianza y libertad interior, como externas, referidas a nuestro estatus, fama y gloria. La falta de satisfacción de estas necesidades se refleja en una baja autoestima y sentimientos de inferioridad. Satisfacer estas necesidades respalda nuestro sentido de vida y la percepción de nosotros mismos
Pero el quinto nivel, querido amigo, es el que marca un cambio realmente importante y un salto cualitativo respecto a los anteriores. Se trata de la necesidad de autorrealización. Maslow la define como la cima psicológica del ser humano, nuestro para qué. Este nivel, a diferencia de los anteriores, que se consideran necesidades deficitarias, no se relaciona con carencias. Más bien, se trata del impulso interno de crecer y desarrollarnos como personas.
Entonces, ¿qué relación tiene la pirámide de Maslow con el coaching?
Su teoría lleva años en uso y aunque se debate actualmente, en el coaching ha resultado especialmente útil para traducir necesidades en objetivos además de convencernos de la importancia de atender todas las necesidades de la pirámide. En ocasiones, solo satisfacer las necesidades básicas no es suficiente para alcanzar una satisfacción plena, al igual que enfocarse únicamente en los niveles superiores puede dejarnos igualmente insatisfechos.
Si te has decidido a dar un paso adelante hacia el cambio para llegar hacia la autorrealización, te invitamos a emprender ese emocionante viaje de la mano del coaching. ¡Tu mejor versión está esperándote!.
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