Coaching: una disciplina de desarrollo y transformación
El coaching, como disciplina de gestión del cambio, se asocia a términos como:
Crecimiento, Mejora, Transformación, Progreso.
Todos esos conceptos están implícitos en la palabra “desarrollo”, si bien ésta última incorpora un matiz importante: el desarrollo conlleva la realización de acciones que materialicen ese avance.
El coaching es acción (más allá de la reflexión)
Y es que el coaching va más allá de una reflexión profunda sobre el sentido de la vida o de la manera en la que observamos el mundo y transitamos por él. El compromiso está en la acción, más allá de la declaración de intenciones. Y es que tan sólo desde un actuar distinto obtendremos resultados distintos.
Tener, hacer y ser: las tres dimensiones del cambio
En coaching creemos que la identidad de una persona se construye desde tres ámbitos:
- el tener,
- el hacer,
- el ser.
Ya lo dijo Einstein:
«No podemos esperar resultados diferentes si seguimos haciendo lo mismo.»
En ese sentido, para “tener” distinto, nos vendrá bien “hacer” distinto. Algunas corrientes de pensamiento creen que para “hacer” distinto, nos será útil “ser” alguien distinto.
¿Qué transforma realmente a una persona?
Tomemos un ejemplo: ¿realizar actos de caridad hacia el otro me convierte en un ser caritativo per se? No, porque yo podría realizar actos de caridad en algunos momentos y actuar con maldad y mala fe en otros momentos. Ahora bien, si soy alguien caritativo, ¿tengo mayor probabilidad de que mis acciones nazcan de esa caridad? Seguramente sí.
Esta idea de que la verdadera transformación de la persona nace en el ámbito del “ser” es la que sustenta las corrientes de coaching principales, la llamada corriente europea y la llamada corriente ontológica.
Corrientes del coaching: tres visiones complementarias
La corriente europea, cronológicamente hablando, fue la primera corriente del coaching moderno. Sus representantes principales, John Whitmore y Tim Galway, así lo entendían, y por ello promovían un desarrollo del ser como principal vía de transformación profunda de la persona. Por ello a esta corriente europea se la llamó también corriente humanista dentro de la disciplina del coaching.
Le sigue en orden cronológico la corriente ontológica o sudamericana, cuyos nombres propios son Julio Olalla y Rafael Echevarría. Esta corriente de coaching pone foco en el desarrollo del estar siendo, entendiendo que los seres humanos somos seres en continua transformación. Ese ser en movimiento, con capacidad de cambio y transformación para ganar eficacia frente a cada desafío y reto vital. La corriente ontológica concibe el lenguaje como principal herramienta de transformación, al entender que las relaciones humanas se instrumentan a través de conversaciones entre seres lingüísticos. Y entendiendo el lenguaje en el sentido más amplio del concepto: cuerpo, emoción y lenguaje (lenguaje verbal, para-verbal y no verbal). La corriente ontológica nace en Chile de la mano de Olalla y Echevarría y se extiende con rapidez a países vecinos, y poco después llega a España, donde llegó a ser preeminente durante muchos años.
Al otro lado del Atlántico, en EEUU, Thomas Leonard ponía voz y nombre a una nueva corriente de coaching, la llamada corriente norteamericana o coactiva. Esta corriente concibe el desarrollo del hacer como principal vía de transformación. Desde la concepción de que el compromiso está en la acción y de que más allá del desarrollo del ser, será el cambio en los haceres lo que determine el impacto real en la vida de la persona y de su entorno.
La corriente coactiva promueve un coaching retador, desafiante, incluso desde la provocación, para mover a la acción con determinación. Uno de los conceptos principales de esta manera de entender el coaching es el llamado beneficio oculto: consiste en entender que cuando realizo una acción con la que no estoy obteniendo los resultados que me gustaría tener, en realidad es porque estoy obteniendo un beneficio oculto que, de momento, me compensa. Cuando no hago lo que me gustaría hacer, es porque pongo mi compromiso en otra cosa de la que estoy obteniendo un beneficio. Por ejemplo, si me quedo en casa en una tarde de lluvia en vez de ir al gimnasio, sabiendo que me beneficiaría más ir al gimnasio, seguramente sea porque quedándome en casa obtengo un beneficio o un placer a corto plazo. Ese concepto del compromiso oculto resulta determinante para afrontar cambios transformadores con conciencia, ganando claridad en lo que estamos dispuestos a renunciar para avanzar en nuevos desafíos.
El coaching hoy es una disciplina mucho más madura, con un recorrido vital de más de treinta años, que han permitido integrar las distintas concepciones en una misma metodología, nutriéndola de distintas herramientas para que los coaches podamos acompañar a nuestros clientes, todos distintos, desde múltiples enfoques.
Coaching hoy es desarrollo
Desarrollo del SER, a través de:
- Nuevas capacidades
- Nuevas creencias
- Nuevos valores
- Nuevas percepciones de la identidad propia
- Nuevas emociones
- Nuevos propósitos
Y desarrollo del HACER, mediante:
- Nuevos conocimientos
- Nuevas habilidades
- Nuevos recursos
- Nuevas actitudes
Todo este desarrollo persigue un mismo propósito:
Acompañar a nuestros clientes a acercarse a ese maravilloso concepto de bienestar, que nos hace mejores para nosotros mismos y para los demás.
En la Escuela de Coaching EDPyN estamos comprometidos con llevar ese desarrollo a personas que busquen acercarse a su concepción del bienestar, y a negocios que busquen optimizar sus recursos para ganar en eficacia y rentabilidad, ganando competitividad y promoviendo los talentos de sus colaboradores.
¿Te apuntas a esta nueva manera de observar la vida? ¡Te esperamos!