5 lecciones de liderazgo que podemos aprender de los maestros del jazz

5 lecciones de liderazgo que podemos aprender de los maestros del jazz

¿Qué tendrá el jazz para resultar tan hipnótico? Música elevada y popular al mismo tiempo, cargada de humo de cigarrillo y de noches oscuras. De nostalgia y mitos, de héroes y villanos. De Charlie Parker acudiendo dos o tres minutos antes del concierto y de Duke Ellington evitando las prendas de color amarillo. El jazz es música de leyendas, y de sus maestros podemos extraer cinco lecciones de liderazgo muy útiles para alcanzar nuestras metas.

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Vestido de negro, el virtuoso le arranca al saxofón una ristra de notas vitales, encendidas. Su compañero, al piano, le ve, le sigue y lo eleva. Lleva la música a otras cotas, más rítmicas, más apasionadas. Una línea de bajo puntea el ambiente, espeso como la melaza. Son tres creadores, todos en armonía, todos independientes: son un trío de jazz y sobre el escenario están construyendo una pieza única, que solo existirá durante esa noche.

Esta es la atmósfera que permea las mejores actuaciones de jazz. Esas jam session en las que improvisación y técnica se fusionan para crear algo nuevo. Un espíritu vivo y juguetón que el profesor y músico Frank J. Barrett toma como inspiración para plantear estos cinco aprendizajes de liderazgo en su libro Yes to the Mess. Surprising Leadership Lessons from Jazz:

  • Los grandes del jazz han perfeccionado el arte de la improvisación

“Los músicos de jazz se preparan para ser espontáneos: los líderes pueden hacer lo mismo”. La cita es de Barrett, y resume la mentalidad de un buen jazzista, que debe seguir tocando y adaptándose a la melodía, sin importar cuáles de las notas que estén tocando sus compañeros estuviesen planeadas. El día a día de un líder, del mismo modo, es un constante improvisar, sí, pero puede planteárselo como un aprendizaje perpetuo de adaptación y respuesta inteligente a los desafíos que aparecen.


  • Los mejores músicos hacen que el resto de la banda suene bien

Un buen líder no es un lobo solitario, sino un jugador grupal. Los equipos exitosos, dice Barrett, son aquellos que se mueven al compás del groove del mismo modo en que lo hace una banda de jazz. ¿Y cómo es eso? Para el líder, esto significa tener la humildad suficiente para dejar que otros miembros brillen. Significa trabajar al servicio del equipo, para mejorar el trabajo de todos, no ensombrecerlo.


  • Un buen jazzista ama sus errores

Miles Davis, uno de los trompetistas más grandes de la historia de este género musical, dijo una vez lo siguiente: “si no estas cometiendo errores, ¡eso es un error!”. Visto desde los ojos del líder, esto significa que, en el camino al éxito, los fallos son tan importantes como los aciertos. Errar te puede sacar de la zona de confort, y es -como apuntábamos en nuestro artículo sobre el “todavía no”una gran oportunidad para el aprendizaje y el crecimiento.


  • Un gran músico de jazz disfruta jameando en compañía

No se entiende el atractivo del jazz sin entender las jam sessions: encuentros informales donde los músicos se reúnen e improvisan, tocan por el mero placer de estar juntos y de crecer en su arte de forma colectiva. Del mismo modo, es una práctica sanísima para un buen líder el entrar en relación con otros líderes. Llámalo networking, amistad o aprender de otros, pero el gran Charlie Parker no habría llegado a esrcibir Ko-Ko si no hubiera sido por una célebre jam session.


  • Un líder de banda guía a los demás a través de la “competencia provocativa”

Esto de la “competencia provocativa” es un término acuñado por Barrett para hablar de esa habilidad adquirida por los maestros a lo largo de años y años de práctica. Una maestría en su arte -o, en el caso del líder, en la materia que concierne al equipo que lidera- que les permite abrir caminos nuevos, provocadores. El autor pone el ejemplo -de nuevo- de Miles Davis, y de cómo durante una sesión de grabación de Kind of Blue, llevó a sus músicos al límite al plantearles de sopetón un arreglo innovador y nada convencional que, sin embargo, llevó a la creación de uno de los álbumes de jazz más influyentes de la historia.


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