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La asertividad, respetando tus necesidades y las de los demás

¿Eres de los que siente que debería decir más lo que piensa, pero no lo haces? ¿Aceptas situaciones que no te gustan hasta llegar a enfadarte contigo mismo? Si es así, quizás te convenga aprender a ser más asertivo.

El Diccionario de la Real Academia Española define a una persona asertiva como aquella que expresa su opinión de manera firme.

Denominamos asertividad a la capacidad de expresar con seguridad y firmeza un mensaje, sin por ello herir los sentimientos del interlocutor ni menospreciar sus intereses y necesidades.

Comunicación asertiva

Una comunicación asertiva se caracteriza por ser clara, corta y directa. Ser asertivo consiste en exponer opiniones, defender nuestro punto de vista y realizar sugerencias respetando nuestras propias necesidades y las de los demás.

Aunque parezca sencillo, no siempre lo es. La comunicación asertiva es una habilidad social de gran valor, que se puede aprender y mejorar. Está asociada a la inteligencia emocional y a la capacidad para comunicarse de manera armoniosa y eficaz con los demás.

Son dos las formas de comportamiento contrarias a la asertividad:

  • la conducta pasiva
  • la conducta agresiva.

En la primera, la persona evita defender sus puntos de vista e incluso a veces evita decir o pedir lo que quiere. Por tanto, se acaban poniendo por delante las necesidades de los otros. Esta conducta suele ir acompañada con el uso de un volumen de voz bajo, silencios, vacilaciones… y en ocasiones va unida a un sentimiento de culpabilidad o a una necesidad de buscar la aprobación de los demás.

En la conducta agresiva, la estrategia de defensa pasa por el ataque al interlocutor, sin tener en cuenta los sentimientos de los demás ni las consecuencias de este comportamiento en los demás.

Las personas asertivas saben comprender sus sentimientos y los de los demás, transmitiendo honestidad y confianza al resto de personas.

La asertividad en entornos laborales

Aunque pueda parecer que, en entornos laborales, ante un cliente difícilmente se asumirán conductas pasivas o agresivas, éstas aparecen muchas veces de forma inconsciente impidiendo llegar a acuerdos.

Conductas agresivas

  • Defender excesivamente nuestros derechos y necesidades sin pensar en los demás.
  • Precipitación, impulsividad.
  • Demostrar interés en el otro es entendido como mostrarse vulnerable.
  • Situar la conversación en términos de ganar-perder.
  • Generar conflicto a nuestro alrededor.

Conductas asertivas

  • Conocer y defender nuestros derechos respetando a los demás.
  • Poder discrepar abiertamente.
  • Sabe poner límites y aceptar errores.
  • Proponer soluciones.
  • Infundir respeto sin generar conflicto.

Ser asertivo en el entorno laboral consiste en: 

  • Ser capaz de decir no al interlocutor.
  • Comunicarse de manera directa pero no brusca.
  • Equilibrar firmeza y seguridad con empatía y amabilidad.
  • Ser capaz de poner límites adecuadamente a conductas o demandas que no sean razonables.
  • Ser capaz de proponer alternativas de solución a problemas.
  • No tomarse la actitud del colaborador como algo personal sino como un reto profesional a ser gestionado. 

Por todo ello, la asertividad favorece la consecución de un acuerdo positivo para las dos partes y es una vía muy útil para mejorar las relaciones tanto profesionales como personales.

¿Cómo mejorar la asertividad?

Aquí tenemos algunos tips:

  • No presuponer que los demás saben lo que pensamos o sentimos.
  • Poner de manifiesto nuestros sentimientos, es decir, expresar lo que sentimos, creemos y opinamos en lugar de hablar de lo que hacen otras personas.
  • Describir los hechos concretos y no los juicios que hacemos.
  • Ser lo más concreto posible en las peticiones.
  • Plantear los motivos y las consecuencias.

Tomemos un ejemplo sencillo: cómo pedirle a un amigo que te devuelva un libro que le dejaste hace ya varios meses y que necesitas. Exigirle que te lo devuelva, sin escuchar sus razones, sería usar una comunicación agresiva. Decirle que no pasa nada si no te lo puede devolver todavía sería por lo contrario pasiva. Recordarle que no te lo ha devuelto, escuchar sus razones y fijar una fecha para que te lo devuelva sería asertivo.

En el ámbito comercial, practicar la comunicación asertiva es también de gran importancia. Es la mejor forma de escuchar lo que necesita el cliente y, a la vez, respetar nuestras necesidades.

Como ya hemos comentado anteriormente, la comunicación asertiva es una habilidad que se puede aprender y mejorar. ¿Te animas?

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