La regla de Ricitos de Oro: el secreto para una motivación constante

La regla de Ricitos de Oro: el secreto para una motivación constante

La motivación es un elemento fundamental para cualquier acción que queramos llevar a cabo, pero también es un estado esquivo. Aparece y desaparece, va y viene: la clave para alcanzar nuestras metas muchas veces pasa por llegar a este estado. Para ayudarnos a encontrar esa motivación que a veces se nos esconde, hoy repasaremos un concepto de origen curioso. Se trata de la “regla de Ricitos de Oro”, ¿la conoces?

En su libro La guerra del arte, Steven Pressfield ofrece una definición bastante original de la motivación. Para el autor, llega un momento en que “el dolor de no hacer algo se vuelve mayor que el dolor de hacerlo”. Dicho de otro modo –como apunta James Clear, autor especializado en el estudio de los casos de éxito-, en ese momento a uno le resulta más provechoso y más sencillo cambiar que seguir igual.

En este sentido, por ejemplo, acaba resultando más sencillo realizar esa llamada que llevábamos posponiendo -o acudir finalmente al gimnasio- que el sentimiento negativo que nos invade al procrastinar. Según Clear, por tanto, la clave de la motivación se encuentra en esta línea mental que separa ambos estados, y la pregunta importante consiste en saber qué hacer para cruzar esta barrera de forma más continua y habitual. Uno de los elementos en juego aquí, especialmente importante para mantener la motivación a largo plazo, se conoce como la regla de Ricitos de Oro.

Ricitos de Oro, la sopa tibia y la clave de una motivación continua

Como en tantas otras ocasiones, todo empieza con un cuento para niños. Dicen que Ricitos de Oro era una niña con el pelo rubio como el sol -de ahí su mote- que, en uno de sus paseos por el bosque, se topa con una casa abierta. Curiosa, entra y encuentra tres platos de sopa: uno está demasiado caliente, otro está demasiado frío y el tercero está tibio, perfecto para su gusto. Más tarde, la niña descubrirá que la casa estaba habitada por tres osos parlantes, pero quedémonos en este punto.

La regla a la que nos llevamos refiriendo desde el principio del artículo gira en torno a esta selección que hace Ricitos de Oro de la sopa ideal. No es la más fría ni la más caliente la que escoge, sino la que se adapta a su paladar. Llevando esta situación al ámbito de la motivación, Clear la compara con una partida de tenis: un aficionado a este deporte se aburriría jugando contra un novato sin ningún tipo de experiencia, pero se frustraría cruzando su raqueta con la de un profesional mucho mejor que él.

En cambio, jugar contra alguien del mismo nivel le mantiene en una tensión constante, ya que la posibilidad de ganar es auténtica, pero solo con esfuerzo y habilidad. Es un desafío lo suficientemente duro como para motivar al jugador a superarlo, pero no tanto como para frustarle. Esta es la lógica que informa la regla de Ricitos de Oro: para mantener la motivación es importante proponernos retos que se encuentren en este sweet spot entre la emoción de superarlos y la dificultad del desafío.


Con todo, este concepto es solo uno de los que conforman el vasto mundo de la motivación. Si te ha gustado y quieres explorar más técnicas y principios para alcanzar tus metas, ven a descubrirlos en nuestro taller EDPyN Las claves de la motivación. ¡Te esperamos!

 

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