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Tu Pyme necesita coaching, y hoy más que nunca

 El coaching es una disciplina de gestión del cambio que llegó al mundo de la empresa hace unos veinticinco años como herramienta de desarrollo de personas y hoy, más que nunca, el coaching es indispensable en las Pymes. 

Su práctica profesional se ha ido extendiendo a negocios y organizaciones de todo tipo y tamaño, con buenos resultados y un retorno de la inversión muy positivo. El coaching hoy es mucho más que una moda. Es una profesión que goza de buena salud. Es una disciplina profesional regulada, con un seguimiento muy riguroso de los estándares y procedimientos por parte de organismos internacionales reputados que velan por la calidad del servicio que prestan los coaches profesionales a sus clientes. 

El coaching en la Pyme

Mundo cambiante

Si algo caracteriza al entorno actual es la palabra cambio. La pandemia derivada del COVID19 y la crisis económica global nos ha hecho tomar conciencia hoy más que nunca, de que vivimos en un mundo cambiante, con transformaciones cada vez más rápidas en hábitos, procesos, comportamientos y estructuras. Y ese es el mundo al que se enfrentan cada día los negocios, para dar respuesta a las necesidades de los usuarios, ofreciendo sus productos o servicios. Las pequeñas y medianas empresas, las pymes, hacen frente en su día a día a nuevos desafíos, buscando cómo vender más, crecer y ser más competitivas. Entre los muchos retos a los que deben dar respuesta las Pymes, está hoy en día el asegurar la continuidad y sobrevivir en este entorno tan incierto y lleno de dificultades. También están el adaptarse a la transformación digital, el cómo gestionar la diversidad y cómo superar el miedo a la incertidumbre. En el ámbito de las personas, el desafío de las pymes está en cómo vencer la resistencia al cambio, ese “aquí siempre se ha hecho así” y en cómo suplir la falta de competencias técnicas que se requieren para adaptarse a nuevos procesos productivos y nuevas tecnologías en todos los campos del negocio.

En este escenario lleno de sombras, hay quien apuesta por ver luces y buscar oportunidades de crecimiento y nuevas posibilidades de negocio. ¿Qué necesita la pyme para afrontar con éxito estos cambios? ¿Cómo será la pyme del futuro? ¿Qué competencias van a necesitar los empresarios y profesionales autónomos para hacer frente a estos retos y convertirlos en oportunidades? ¿Con que ayudas externas cuenta la pyme para ello? ¿Qué papel van a jugar las personas en este nuevo territorio? ¿Qué herramientas y disciplinas pueden aportar soluciones?

¿Qué es el coaching?

Es una herramienta de desarrollo personal y profesional que ha cambiado la vida a miles de personas. Y es también una actitud ante la vida: la actitud del aprendizaje continuo, de desaprender para aprender de nuevo, la actitud de sentirse responsable y preguntarse en momentos de insatisfacción ¿qué está en mi mano hacer para cambiar esto?

coaching en pyme

Es una de las disciplinas de gestión del cambio: no hay coaching sin cambio y no hay cambio sin nuevas acciones. A través de un proceso de coaching, la persona será capaz de afrontar el cambio y cambiar de manera consciente y responsable, desde la libertad de elegir y de sentirse protagonista de su vida, y también desde la asunción de las consecuencias que tendrá para ella y para los demás ese cambio. Un proceso de desarrollo tanto personal como profesional se basa en la mejora de competencias y habilidades para hacer frente a relaciones y circunstancias del entorno de una manera más eficaz. La competencia se mide en función de cuatro parámetros: el primero de ellos es el conocimiento, el saber; el segundo parámetro es la habilidad, el saber hacer; el tercero es la aptitud, el poder hacer; y el cuarto y último es la actitud, el querer ser o querer hacer.

Un proceso de coaching se estructura a través de una relación profesional entre coach y coachee (cliente) en la que ambos trabajan juntos para conseguir aquello que el cliente se haya propuesto como reto tanto en el ámbito personal como en el profesional. Este trabajo conjunto tiene como objetivo el generar en el cliente una mayor toma de conciencia y responsabilidad. En este proceso de aprendizaje y reflexión se abren nuevas opciones de futuro, nuevas posibilidades de actuación que permitan al cliente alcanzar el objetivo propuesto. Una relación profesional de coaching se enmarca en tres reglas básicas, que diferencian a esta disciplina de otras disciplinas de acompañamiento: la confidencialidad, el no juicio y el no consejo.

El entorno: el VUCA World

“¿Cómo puedo hacer crecer mi negocio y ser más competitivo?” Esta es una de las preguntas más frecuentes del empresario en el ámbito de la micro, pequeña y mediana empresa. Para responder a esta pregunta, el empresario debe analizar cómo puede impulsar el crecimiento de la facturación y de los resultados del negocio, cómo puede optimizar los recursos para mejorar la competitividad y cómo puede conseguir un equipo de trabajo alineado con su visión estratégica. Los expertos han calificado el entorno actual de inicios del siglo XXI como el VUCA World.

VUCA son las siglas de Volátil, incierto (Uncertain), Complejo y Ambiguo. Se trata de un mundo volátil, por la rapidez de los cambios; un mundo incierto, por ser difícil de predecir; un mundo complejo, por la interrelación y la existencia de múltiples efectos e influencias; y un mundo ambiguo, por las múltiples interpretaciones que pueden darse de los hechos.

En el entorno empresarial actual el tamaño ya no es, por sí solo, garantía de eficacia ni de obtención de resultados. En un entorno global marcado hoy en día por la incertidumbre, muy competitivo y que cambia a gran velocidad, la adaptación al cambio, la innovación, la gestión óptima de los recursos y la apertura al exterior están siendo algunos de los factores diferenciales del éxito. Generar alternativas, opciones distintas, nuevas estrategias y soluciones diferentes, competitivas y eficaces resulta vital para que las empresas, independientemente de su tamaño, se adapten a esta nueva coyuntura. Buscar nuevas posibilidades de actuación, marcarse metas ambiciosas que supongan un desafío real para organizaciones y personas, actuar distinto, poner en marcha nuevas acciones creativas e innovadoras es hoy el camino de la continuidad y éxito en los negocios.

Frente al VUCA Wold, hay quien habla de construir un nuevo VUCA:

  • Visión de futuro
  • Entendimiento (Understanding)
  • Claridad y transparencia
  • Agilidad.

Se trata pues de dotar a los empresarios de herramientas que les permitan construir una visión que sea compartida por su equipo, herramientas que les ayuden a comprender mejor su entorno, a aportar claridad y transparencia, a ser ágiles y adaptarse a los cambios.

Futuro de la Pyme: renovarse o morir

Al empresario se le pide que sea el propulsor de esta transformación para que sea efectiva y continuada. Está en sus manos el tomar la iniciativa y comprometerse personalmente con este cambio. Sin esa implicación personal será difícil el que se lleve a buen término.

En el ámbito de los negocios, el coaching mejora el ambiente de trabajo, crea responsabilidad, colaboración y compromiso en las personas, incrementa la motivación y aumenta el rendimiento y la productividad. Todo ello se traduce al final en una mejora de la competitividad y de los resultados del negocio.

Un proceso de coaching en el ámbito de la pyme contribuirá a marcar objetivos, a mejorar la eficiencia de los equipos y personas, a gestionar el cambio en entornos de incertidumbre, a estar abiertos al exterior, a fomentar la creatividad, a trazar un plan de acción y ponerlo en marcha, a evaluar mejor los riesgos y los resultados. Y es que hoy en día el coaching como ayuda profesional está al alcance de la pyme, en cuanto a disponibilidad y coste. La oferta de coaching es actualmente muy amplia, así como las distintas aproximaciones y herramientas.

Las pymes tienen hoy la oportunidad de sacar partido de procesos innovadores y personalizados que hasta hace pocos años parecían reservados solamente a las grandes empresas. Empresarios, emprendedores, gestores de empresas pequeñas y medianas, autónomos, profesionales liberales, que quieran mejorar sus resultados y los de su negocio van a encontrar en el coaching un estupendo aliado y un acompañamiento que va a permitirles abrir nuevas posibilidades de acción y pasar del “no puedo” al “soy capaz”.

¿Para qué una formación en coaching?

En el ámbito de la pyme el empresario debe ser el artífice del cambio que permita al negocio adaptarse a las nuevas necesidades del cliente y a las nuevas circunstancias del entorno. Liderar el cambio le permitirá buscar nuevos procesos y nuevas oportunidades de negocio, y a su vez ayudar a las personas de su organización a participar de ese cambio desde el compromiso y la motivación.

El líder de una organización, independientemente de su tamaño, es aquel que marca el camino a seguir y sirve de inspiración para el resto. El verdadero líder no es aquel que más manda, sino aquel que está al servicio de su gente, que cree en su gente. Pero, para liderar a otros, debemos aprender a liderarnos primero a nosotros mismos. Y es que el liderazgo no es algo que esté tan solo al alcance de unos pocos o de los responsables de las grandes organizaciones. Todos podemos mejorar nuestro liderazgo y nuestras habilidades y llegar a ser la mejor versión de nosotros mismos. Un buen líder confía en sí mismo y genera confianza en los demás. Un buen líder trabaja junto a sus colaboradores para alcanzar un objetivo común. Un buen líder cumple lo que promete y actúa de forma coherente con sus valores. Confianza, colaboración y compromiso: las tres competencias básicas en las que se asienta el coaching.

Una formación en coaching aporta el conocimiento de las claves del desarrollo de estas competencias tanto en lo profesional como en lo personal y permite a la persona ejercitarse en ellas para poder aplicarlas después en su vida y en su relación con los demás. Aprender nuevas habilidades abre el camino a mejorar relaciones, a gestionar las emociones de manera más eficaz, a extender la confianza, a entender el significado de la colaboración eficiente y a dar valor al compromiso. Una formación en coaching permite un proceso de autoconocimiento y reflexión del futuro que la persona quiere para sí, lo que le abre la posibilidad de conseguir cambios significativos en todos los ámbitos de su vida. Formarse en la disciplina del coaching es, en definitiva, todo un proceso de crecimiento y satisfacción personal.

Un nuevo paradigma

Hace ya tiempo que la gran empresa ha comprobado los beneficios de invertir en medidas de desarrollo y formación. Procesos de coaching, de mentoring y toda una serie de acciones formativas ayudan a crear conciencia y a cambiar actitudes y comportamientos más alineados con este nuevo concepto de “personas plenas” y entornos laborales enriquecedores.

Es hora de que este salto se dé también en el entorno de las pymes. Es momento de que los empresarios, emprendedores, profesionales autónomos que tienen personas a su cargo, aprovechen los beneficios del coaching y de otras disciplinas de gestión del cambio. Las pymes deben apostar por el desarrollo de sus colaboradores y que esta inversión revierta en mejores resultados para su negocio. Si las personas que están al frente de esas pymes invierten también en su aprendizaje continuo, eso sin duda revertirá no tan solo en su desarrollo personal, sino también en su crecimiento profesional y en la gestión de las personas que colaboran en sus negocios. El empresario debe ser el artífice de esta transformación. Su reto es comprometerse con el crecimiento profesional de las personas, con el fomento del trabajo en equipo y la colaboración, con generar confianza y potenciar el compromiso de sus plantillas.

Para ello, invertir en coaching resulta una herramienta de desarrollo con un retorno asegurado. Y formarse como coach le va a permitir involucrarse personalmente en ese desarrollo y liderar el cambio en primera persona.

El empresario, artífice de la transformación

En este nuevo entorno para la pyme, el empresario va a liderar en primera persona el cambio en su negocio. Es el momento de ayudar a las personas que trabajan en su empresa a aceptar el cambio y a colaborar en cómo hacerlo. Es el momento de apostar por el aprendizaje continuo y por su desarrollo. Adquirir nuevas competencias es incorporar nuevo conocimiento, el saber; es también adquirir nuevas habilidades, el saber hacer; es practicar nuevas aptitudes, el poder hacer; y es finalmente y sobre todo cambiar la actitud, el querer hacer.

En este camino del cambio, el coaching puede ser un gran aliado para las pymes. Porque el coaching es cambio, el coaching es acción, el coaching es pasar del “no puedo” al “soy capaz”. Las pymes tienen hoy a su disposición una herramienta como el coaching que, tanto a través de procesos de acompañamiento como de formación en esta disciplina, se ha revelado de gran utilidad en grandes empresas.

Es hora de que las pymes aprovechen también los beneficios de esta herramienta de desarrollo.

Es hora de que el coaching llegue a la pyme, para quedarse.

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