Descubre cuáles son los tres factores de la motivación

Estos son los tres factores de la motivación

¿Qué hace que una persona esté motivada? La motivación es el motor del cambio, ya que sólo se cambia cuando se quiere cambiar. La motivación proviene de tres tipos de factores, dependiendo del motivo por el que se actúa.

Tanto en el ámbito personal como en el profesional, la motivación es el motor del cambio. Estar motivado consiste, en definitiva, en encontrar un sentido a lo que hacemos, en la razón que tenemos para hacer cosas.

Martin Selligman, psicólogo famoso por su apuesta por la psicología positiva, dividía la felicidad en tres niveles: la vida placentera (satisfacciones, disfrute, placer), la buena vida (dedicarse a algo que en su esencia gusta) y la vida con sentido (convertir la vida en una actividad de servicio a los demás y que cobra sentido en función de algo “superior”).

La motivación: de Selligman a Goethe

Haciendo un paralelismo con la división de Selligman, cuando se habla de motivación, también se divide en tres tipos:

  • La extrínseca, aquélla que se basa en factores externos y ajenos a la propia actividad que se desempeña. Si hablamos de motivación laboral, aquí hablamos de factores como el salario, otras compensaciones, estatus, poder, relaciones con otros.
  • La intrínseca, aquélla que viene dada a través de elementos internos y propios de la actividad. En el ámbito del trabajo, aquí caben conceptos como el contenido mismo del trabajo, la responsabilidad, la iniciativa.
  • La trascendente, aquélla que trasciende nuestra propia dimensión personal y abarca la de los demás.

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Los factores extrínsecos son condición necesaria pero no suficiente para la motivación. La verdadera motivación viene de dentro de la persona, depende de que la persona encuentre un motivo que le mueva a hacer algo. La motivación trascendente es la más potente, nace de la conciencia de que la forma de actuar personal aporta valor a los demás.

Goethe decía “trata a una persona como lo que es y seguirá siendo lo que es; trata a esa persona como lo que puede y debe llegar a ser, y acabará convirtiéndose en lo que puede y debe llegar a ser”. Es el llamado efecto Pigmalión, el de la profecía auto cumplida.

Recordar para acabar que la motivación es relativa y subjetiva y que cada persona da valor a factores distintos. Y también que la motivación está íntimamente ligada con las expectativas: a mayores expectativas, mayor es la motivación, pero también mayor la frustración potencial si las expectativas no se cubren. De ahí que el pase de la motivación a la desmotivación sea una línea muy fina en ciertas ocasiones.

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