Cine y Coaching: ¿Qué nos enseña "Wall-E" sobre lenguaje no verbal?

Cine y Coaching: ¿Qué nos enseña “Wall-E” sobre lenguaje no verbal?

El cine de animación tiene la gran virtud de sintetizar en pocos ‘frames’ grandes verdades: hoy analizamos ‘Wall-E’ para ver qué nos puede enseñar acerca de la kinésica, del lenguaje no verbal.

(Este artículo ha sido realizado en colaboración con CinemaNet)

Cuando el psicólogo y teórico de la Comunicación Paul Watzlawick decía que “es imposible no comunicar”, tenía toda la razón del mundo. En todo momento de nuestra vida estamos transmitiendo algo, porque la comunicación no se reduce a los códigos del lenguaje verbal. La postura, los gestos, la velocidad de los movimientos, la mirada… todos estos elementos –y otros- se conjugan para que, incluso si estamos quietos y callados, estemos comunicando algo.

Tener esto en cuenta es particularmente importante a la hora de afrontar una sesión de Coaching: ambos lenguajes –verbal y no verbal– son la base para que la comunicación fluya adecuadamente entre el Coach y el cliente, para que la conversación avance y sea fructífera para alcanzar las metas del Coachee. Por eso, para reflexionar sobre el poder del lenguaje no verbal, hoy proponemos re-visitar un clásico moderno del cine de animación: la magnífica Wall-E, que Pixar estrenó en 2008.

Wall E Coaching lenguaje no verbal 1

Para aquellos que no la hayáis visto –o no recordéis el argumento-, Wall-E narra la historia del último robot en activo que queda en una Tierra futurista y convertida en vertedero. Este robot –el Wall-E del título- continúa realizando sin descanso el trabajo para el que fue programado: compactar residuos y apilarlos, día tras día y con la única compañía de una cucaracha. No obstante, su suerte cambia el día en que un moderno robot femenino de nombre EVA aparece en el planeta buscando vida. El protagonista se enamorará a primera vista de la recién llegada, lo que arranca la trama y nos permite ser testigos de una magnífica relación sin palabras.

Ni Wall-E ni EVA tienen la capacidad de hablar, por lo que su comunicación se ve limitada a pitidos y gestos. Como una puesta al día de lo mejor del cine mudo, su relación se construye en base a la kinésica, el lenguaje corporal. Wall-E, al situar la comunicación no verbal como base de su argumento, la sintetiza, ofreciéndose a nosotros como un auténtico manual de trabajo.

En este sentido –y con el objetivo de extraer de la película aprendizajes útiles para nuestra gestión como Coaches del lenguaje kinésico- conviene fijarse especialmente en:

  • Las microexpresiones: Ninguno de los dos protagonisas tiene cara propiamente dicha, ya que EVA apenas presenta un visor y su compañero, un par de ojos enormes parecidos a unos binoculares. Por ello, entendemos muchas de las frases intercambiadas entre ellos -pero no verbalizadas- a través, simplemente, de cambios sutiles en su mirada, en la forma y posición de los ojos. Las microexpresiones faciales son una herramienta poderosa a la hora de escudriñar qué está pasando por la cabeza de nuestro Coachee.
  • La proxémica: Esta es la disciplina kinésica que se centra en la relación espacial entre personas. A lo largo de la película, vemos cómo avanza la relación entre Wall-E y EVA simplemente fijándonos en la distancia que les separa cuando se comunican. Básicamente: una menor distancia implica entrar en la zona de potencial conflicto con la intimidad del otro, así que conviene calcular bien el espacio.
  • La háptica: También conocida como “la ciencia del tacto”, la háptica se basa precisamente en el significado del contacto físico. En Wall-E, vemos cómo el contacto entre los personajes aumenta a medida que crece el grado de intimidad: especial atención merece el momento en que –por fin- se dan la mano.
  • El lenguaje “de la ropa”: Evidentemente, no podemos decir de Wall-E ni de EVA que vayan vestidos –ni desnudos-, pero la apariencia exterior es un elemento muy poderoso a la hora de definir la imagen que queremos proyectar. En este sentido, las diferencias entre las carcasas de los dos protagonistas nos transmiten su personalidad sin necesidad de explicaciones extra: la timidez, la simpatía y la humildad de Wall-E se refleja en su forma de cuadrado oxidado, mientras que el óvalo reluciente de EVA nos habla de eficiencia, modernidad y un punto de frialdad.

Wall E Coaching lenguaje no verbal 1

En definitiva, conocer los patrones comunicativos del cliente nos permitirá “bailar” con él, y hacer que se sienta mejor en el transcurso de su sesión y su proceso de Coaching. Se trata, en definitiva, de adquirir lo que se conoce como rapport -o calibración-, un estado que observar el trabajo de los maestros artesanos de Pixar nos puede ayudar a alcanzar.

Y tú, ¿has sido capaz de extraer más aprendizajes de esta película? ¿Conoces algún otro film que sirva para reflexionar sobre nuestro modo de afrontar la comunicación no verbal? ¡Cuéntanoslo en los comentarios y compártelo con el resto de alumnos de EDPyN!

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